El histórico Ritz de Madrid, bajo la gestión de Mandarin Oriental, ha recuperado su esplendor original y lo ha proyectado hacia el siglo XXI
En el competitivo mundo de la hotelería de lujo, pocos establecimientos logran combinar con tanta precisión la tradición y la innovación como el Mandarin Oriental Ritz, Madrid. Tras la mayor renovación en la historia del emblemático Ritz, el hotel no solo ha recuperado la grandeza de 1910, sino que ha sabido reinterpretarla para responder a las expectativas del viajero contemporáneo.
Ver esta publicación en Instagram
Su ubicación es inmejorable: en pleno Triángulo del Arte, rodeado por el Museo del Prado, el Thyssen-Bornemisza y el Reina Sofía. Este enclave convierte al hotel en un punto de encuentro privilegiado entre cultura, historia y hospitalidad de excelencia.
El diseño interior refleja una fusión entre el espíritu madrileño y una visión cosmopolita. Las hojas doradas y plateadas en los techos, junto con la majestuosa cúpula de cristal de Palm Court, son símbolos de un proyecto arquitectónico que respeta la herencia del Ritz y la eleva con un lenguaje contemporáneo.
Las habitaciones y suites, concebidas como auténticos refugios de sofisticación, destacan por sus detalles artesanales y vistas despejadas a la ciudad. El spa, con una de las piscinas cubiertas más hermosas de España, ofrece un espacio de bienestar que complementa la experiencia de lujo integral.
La propuesta gastronómica merece un capítulo aparte. Guiada por la visión creativa del chef Quique Dacosta, la oferta incluye espacios como Palm Court, The Champagne Bar, el multipremiado Deessa con dos estrellas Michelin, el bar Pictura y El Jardín del Ritz. Cada uno de ellos aporta una identidad propia, consolidando al hotel como destino gastronómico de referencia en Madrid.
El Mandarin Oriental Ritz, Madrid, se reafirma así como un establecimiento que no solo preserva la historia, sino que la transforma en una experiencia contemporánea de lujo, cultura y hospitalidad.

