Colores, edificios con siglos de historia y calles pintorescas forman parte de la postal de Cartagena, y eso es justamente lo que define visualmente a la Ciudad Amurallada, la zona más tradicional de la ciudad colombiana y la más visitada.

Entre iglesias, restaurantes y hoteles, uno que sin dudas logra destacarse es Charleston Santa Teresa, por su historia y su ubicación privilegiada y su imponente estructura.

Estuve alojándome en este hotel que me llamó la atención desde que llegue. Su colorido exterior genera la curiosidad de ingresar, y a mi llegada, la invitación a pasar por su pintoresco ingreso fue un anticipo de lo que viviría en la propiedad.

Con una cordial recepción de Natalia Navarro -PR de Charleston- di un paso hacia el check-in que fue tan rápido como necesitaba para poder dirigirme a mi habitación.

Un camino con historia

El camino hacia mi suite, pude darme cuenta en donde estaba: un antiguo convento del siglo XVII que mantiene gran parte de su historia

Este lugar tuvo diferentes usos que fue cambiando con las décadas hasta llegar a convertirse en el hotel Charleston Santa Teresa, uno de los más reconocidos de Cartagena.

Recorriendo los laberinticos pasillos y balcones de la propiedad, llegue a mi habitación.

La suite no se parecía a ninguna que hubiese estado antes. Sus colores, el altísimo techo (debo reconocer que jamás había estado en una habitación con techos tan altos- y la decoración eran realmente particulares.

Antes de desempacar, recibí una grata sorpresa que venía a compensar el húmedo calor de Cartagena.

Limonada de coco y jugo de corozo (ambos imperdibles) se sumaban a una canasta de frutas frescas y una degustación de postres preparados especialmente por el restaurante del hotel.

Los detalles en la suite se percibían en cada rincón, como los pétalos distribuidos en diferentes sectores del cuarto de baño.

Pero la habitación sabe combinar un espacio con historia con la tecnología

El servicio de Wi-Fi gratuito funcionaba muy bien, un iPad estaba disponible de forma exclusiva en la suite y un pequeño parlante junto a la cama me permitía comenzar fácilmente a reproducir mi música.

Por el lado más tradicional, el diario llegaba a mi puerta de una manera muy pintoresca.

Pero quería recorrer más el hotel para conocerlo, y fue en ese momento cuando se presentó Fredy Montoya, su Front Desk Manager, un hombre clave en el establecimiento, y responsable de haber hecho que mi estadía en Charleston Santa Teresa supere mis expectativas.

 

Tanto Montoya -que su pasión por hacer que los huéspedes tengan la mejor experiencia posible- como todo el personal con el que pude dialogar mostraron simpatía y predisposición para que mi estancia sea un placer.

 

El calor se sentía y el sol invitaba a disfrutarse, y era momento de llegar a la piscina.

Ubicada en el último piso, la piscina de Charleston Santa Teresa es única por las fantásticas vistas que ofrece de Cartagena, y hablo en plural porque podemos observar en cualquier ángulo y encontraremos un spot fotografiable.

Con diferentes espacios para el relax, esa terraza invita a disfrutarse a cualquier hora del día, y fue el lugar que elegí para almorzar, algo que recomiendo.

En mi caso almorcé ceviche acompañado de una limonada de hierbabuena, ambas cosas súper recomendables.

Es que en ese piso se encuentra uno de los restaurantes, y también el lugar donde se desayuna, con una propuesta variada en frutas, panificación y platos típicos colombianos como la tradicional arepa de huevo.

 

El hotel cuanta con dos restaurantes más. Uno ubicado en el patio central cubierto del hotel y otro en el exterior, en la plaza frente al ingreso, donde -además de una buena propuesta gastronómica- hay eventos dependiendo del día.

Una de las noches cené justamente en el patio al frente del hotel, donde por el clima de Cartagena se disfruta mucho el espacio y al ambiente del lugar, acompañado de cocina latinoamericana de primer nivel.

Además, Charleston Santa Teresa es un lugar para eventos, particularmente bodas en un espacio único que es elegido por quienes buscan un evento más que exclusivo en Cartagena.

Charleston Santa Teresa es definitivamente uno de los mejores hoteles de Cartagena y hay muchas razones para elegirlo, como su ubicación, su historia o sus amplias habitaciones.

Pero sin dudas, si tengo que marcar qué es lo mejor de este hotel, es su servicio y su gente, que -al fin y al cabo- son lo más importante de una buena propuesta hotelera de lujo.